Reflexiones, comentarios y apuntes en un mundo disparatado aunque interesante

4.4.06

Lo que el viento se llevó...

Quiero en primer lugar felicitar a Raúl Moreno, nuevo Primer Secretario de la Joventut Socialista de Catalunya, y por ende al conjunto de su Comisión Ejecutiva por su elección al frente de nuestra organización. Estoy seguro de que su compromiso y trabajo harán que la JSC crezca cada día más y aumente su compromiso con los jóvenes catalanes. Personalmente y como Ex-Primer Secretario, me tendrán al lado siempre que lo necesiten o lo crean conveniente.

Los que me conocen bien saben que tengo tres aficiones principales: el cine, la música y la lectura. Hoy he elegido el cine como hilo conductor del post con el que pretendo explicar la acumulación de sensaciones que me ha producido el Congreso de la Joventut Socialista de Catalunya, celebrado el pasado fin de semana en Barcelona. Com0 dije en mi discurso de despedida, el mandato de la Comisión Ejecutiva que me tocó dirigir no ha sido fácil, y tal como expliqué, la forma en que esta CEN tuvo que finalizar el mandato no es la que hubiese imaginado ni soñado, creo sinceramente que quedaba mucho recorrido por hacer y que la CEN había demostrado que estaba capacitada para ello, pero de la misma forma digo que espero que sea la nueva ejecutiva, a la que deseo los mayores éxitos, la que concluya alguno de los importantes proyectos ya iniciados, como el local social, la escuela en el Sáhara o la consolidación del Concierto Zona Roja y el Acto de la República. Como he hecho simpre, y no podía ser menos con los diez miembros que me han acompañado en este recorrido, agredezco su compromiso con la organización. Tengo la convicción de que cualquier persona que ha trabajado por la JSC merece el respeto del conjunto de la organización, de lo contrario no se está debilitando individualmente a dicho militante, sino al conjunto de la JSC.

Lo que el viento se llevó es una excelente película, cuyo trasfondo político, social y ético abruma nada más adentrarse en él. Muchos han hablado de esta superproducción, para algunos la mejor de la historia, yo no me atrevería a decir tanto, y por tanto, como no podía ser de otra manera, mi opinión pretende ser una más de tantas posibles.

Lo que el viento se llevo no es una historia de pobres y ricos, ni de guerra, ni de amor, ni de recorrido vital de la protagonista, Scarlett O'hara, es todo ello a la vez, y eso es lo que la hace una película magnífica. Algo similar pasa con la JSC, que no es una organización sólo política, ni sólo de relaciones personales, ni sólo de formación, ni sólo de acuerdo, ni sólo de desacuerdo, ni sólo de discusión, ni sólo orgánica, ni sólo no-orgánica, es todo ello a la vez. Sólo una concepción así puede permitir analizar las diferentes situaciones que se producen en el film o en nuestra organización. Las decisiones de Scarlett o de un militante de la JSC no se pueden tomar en torno a un único elemento de análisis, son tantos los elementos que interactúan a la vez sobre la toma de decisión, o sobre la vivencia individual o sobre la propia decisión, que sólo con una interpretación de esa realidad, entendiendo que ésta es calidoscópica, puede llevar a conclusiones fiables. Lo bueno que tiene lo que el viento se llevo, que no lo mejor, de lo que hablaré al final, es que al terminar la película, el espectador no tiene claro si Scarlett es buena o mala, si realmente hay uno de los bandos de la guerra que es bueno o no, si realmente la protagonista es valiente o por el contrario es una clasista sin capacidad de entender que su situación personal ha cambiado, si su marido Rhett Butler (Clark Gable) es despiadado o por el contrario el amante y padre perfecto. Es lo apasionante de las realidades complejas, y por tanto de la película y de la propia JSC. Es eso precisamente lo que determina la madurez, la capacidad de interpretación de esa imagen que aparece en el calidoscopio.

Pero lo realmente grande de nuestra organización y de Lo que el viento se llevó, no es quien es el bueno o el malo, o quien es despiadado o no, o si Scarlett es una mujer sin escrúpulos o por el contrario apasionada, sino la última frase de la protagonista, la que determina que los problemas deben afrontarse, pero a la vez relativizarse. De lo contrario es imposible su resolución y el problema más grande no evitará que al día siguiente salga el sol y es en ese punto, cuando llega uno de las mejores escenas de la historia del cine y Scarlett, a los pies de una gran escalinata de una gran mansión vacía dice: "Pensaré sobre eso mañana, en Tara. Allá lo podré soportar. Mañana pensaré en una forma de recuperar a Rhett. Después de todo, mañana será otro día..."

Chicos, ayer, después de todo, fue otro día...