Reflexiones, comentarios y apuntes en un mundo disparatado aunque interesante

21.11.05

Las cuñas de la COPE

Como cada mañana, mientras la caravana logra que un trayecto de 15 kilómetros se convierta en un viaje de una hora, escuchaba a Carles Francino y a Federico Jiménez Losantos de forma alternativa cuando de repente el locutor de la COPE da paso a la publicidad. ¿Cuál es mi sorpresa?. La cadena de la Conferencia episcopal, que por cierto se ha reunido hoy y no ha retrocedido ni un milímetro en su manifiesto error de colaboración con la derecha más recalcitrante de este país (de hecho creo que por desgracia, siempre fueron, son y serán lo mismo), iniciaba una campaña de cuñas publicitarias en las que lo que pretenden ser ciudadanos anónimos expresan que "alguien quiere cerrar su cadena menoscabando la libertad de expresión".

Se puede ser demagógico, mentiroso y manipulador, ¿pero tanto?. En ningún momento se ha oído a nadie decir que la COPE debe ser cerrada, lo único que se dice es que esta cadena no puede albergar a personajes como Losantos o César Vidal que sólo trasmiten odio, división y crispación.

Señores de la Conferencia Episcopal, prediquen con el ejemplo, creo que sus predicamentos no se corresponden con sus actos, pocas veces han coincidido por cierto. ¡Basta ya!, basta de intentar mantener unos privilegios que no se ajustan a los principios básicos que rigen nuestro sistema democrático, creo que en el fondo ese es el problema, no les gusta que la mayoría decida democráticamente sobre los "representantes de Dios en la Tierra". Siento decirles que en este caso sirve aquello de "dime con quien vas y te diré quien eres", y con quien van (a quien ustedes pagan) son mala gente, malas personas, simple y llanamente eso, MALA GENTE.

Creo que lo único que está consiguiendo la cuira de la iglesia española es aumentar la opinión generalizada de rechazo que provoca una institución que dice una cosa y hace otra, que dice estar con los pobres aunque siempre, y digo "siempre", haya apoyado a los más poderosos, que declara asumir el sistema democrático aunque no crea que es el mejor y de hecho no lo aplique en sus propias estructuras, que predica la igualdad entre los hombres y no la cumple ni siquiera en su organización, que vive de todos pero no trabaja ni actúa para todos.

No es lo mismo la iglesia que sus fieles, a los que debemos respetar con convencimiento, pero también es cierto que éstos deberían reclamar a sus representantes eclesiásticos que modifiquen su comportamiento, de lo contrario la fractura entre sociedad e iglesia se hará cada día más grande, y la distancia entre los comportamientos democráticos de la sociedad civil y el sistema pseudocastrense de la iglesia católica se convertirá en abismal.

¡BASTA DE PRIVILEGIOS, DESDE EL RESPETO A "TODAS" LAS RELIGIONES, QUEREMOS UNA SOCIEDAD LAICA, YA!